sábado, octubre 31, 2009

Hunger. Dir. Steve McQueen. Irlanda/Reino Unido. 2008. 96 minutos.


Cuando el cine es más que imagen.
Para hablar de esta película uno podría excusarse en varios aspectos para hacer más formal el asunto: Hablar del director, de la capacidad y el talento que demuestra en este su primer largometraje, e irse en retrospectiva y mirar sus trabajos anteriores (videoarte según he leído) y analizar algo de su obra desde allí, o, simplemente hablar. Formalmente se podría hablar de la factura tan precisa en la realización, o en la división clásica del guión que utiliza para esta historia. Podría hablarse del trabajo actoral de Michael Fassbender y la interpretación que hace del miembro del IRA llamado Bobby Sands, y analizar el trabajo desde el punto de vista del deterioro tan crudo que se ve en el cuerpo de este actor, y para mas proyección, de este personaje que interpreta y relacionarlo con las palabras de Steve McQueen, el director: "el cuerpo humano es el último reducto de la protesta que puede ser utilizado como una muestra de desesperación, para lo mejor y para lo peor". También podría hablarse de lo controversial que resulta el hecho de que sea un ingles quien haga una película que sin ser cine político tiene sus lecturas al respecto y pueden abrir un debate en un tema tan complejo como ha sido la existencia y la problemática del IRA, aunque se las ingenia para no tomar directamente partido en esos aspectos y muestra las facetas humanas de ese lado que de entrada podría uno pensar como el malo de la historia. ¿Se logra o no? Cada cual lo decidirá; En fin. Podría alguien que sepa de cine hablarnos de todo esto de forma muy elaborada, o hasta de aspectos que uno puede pasar desapercibido en el papel de espectador. Básicamente es lo que uno se encuentra en las críticas.
Pero en ocasiones uno debe entender que hablar de cine debe ser sólo una excusa para hablar directamente de otros temas. El arte es un gesto que nos remite a lo real, nos diría Susan Sontang, parafraseándola un poco.
En ocasiones me gusta recordar que una película más que una simple historia es un meta-lenguaje que nos envuelve con millones de imágenes que intentan en ocasiones sacarnos algo de lo que tenemos dentro, sin lógica o moderación alguna.
Pero sentemos precedentes:
Enfrentamientos de grupos activistas contra el establecimiento. Presos a quienes no se les acepta el estatus político de su lucha. Situaciones complejas dentro de las cárceles. Intransigencia en la negociación. Los discursos de quien gobierna siempre tan reductores con la diferencia. La prensa, siempre más publicitaria que informativa. La represión y las torturas silenciosas. El miedo tanto de presos y carceleros de morir en cualquier momento. Odio de parte y parte. Divisiones. Apoyo político indirecto. La diferencia con el método más no con el fin... Esto en parte es el contexto de Hunger, que más que una biografía, es el retrato de Bobby Sands, miembro del IRA que murió en 1981 dentro una cárcel inglesa durante una huelga de hambre que duró 66 días. Nunca se le reconoció el estatus de preso político que reclamaba.

La Historia del IRA es muy compleja, y una película difícilmente lo aclare, pero lo mencionado en las líneas anteriores es parte del contexto en que se desarrolla Hunger. De alguna forma, algo obvia, todo esto me llevó a pensar sobre la situación de los presos en Colombia, y de todos los aspectos ya mencionados. Pues a veces olvidamos o no sabemos que la crueldad, la degradación, los tratos inhumanos, las torturas y el resto de canalladas, son actos que continúan cometiéndose en las cárceles colombianas, —y del mundo— aunque cada día sean más invisibles, pues parece política del INPEC y del gobierno nacional impedir la defensa de los derechos humanos dentro de las cárceles; Y todo queda adentro, en el encierro y en el silencio, tal como pasa en Hunger: las paredes esconden las extensiones de heridas que nacen fuera, y cuyo encierro no curan. Las cárceles y esas dinámicas internas tan abominables a veces pueden ser sólo el resultado de políticas institucionales, no solo en funcionamiento y finalidad de tales centros, sino desde el hecho de que son sus propios actos políticos, económicos, sociales y culturales los que las llenan, pues cuando alguien roba, mata, o pone una bomba, tiene un precedente, nada es gratuito, pues se roba por necesidad, se mata por hambre y se ponen bombas por inconformidad e impotencia. (Claro que muchas veces, los mismos que dicen combatir tales males roban, matan y ponen bombas, pero para seguir manteniéndose donde están, eso ya es otro asunto) Y de ahí se entra en el complejísimo debate de si unos años en la cárcel curan un problema, o son solo paños de un agua, que ni tibia está. Pero eso solo hablando en temas simples de violación de leyes y de su castigo, porque discutir el aspecto de los presos políticos es mas complejo, y ahí es donde vuelve uno a Hunger, y hace la similitud de momentos que se viven en muchísimas partes, donde la intransigencia en las negociones políticas nunca ayudan a solucionar nada… y es que parece que no saben que negociar es ceder y conciliar, y por lo tanto anulan las posibilidades de diálogos con frutos valorables. 

El IRA del que fue miembro Bobby Sands tiene historia desde 1919, aunque haya tenido sus variaciones de forma y contenido, y su legitimidad se cuestione tanto… Una pelea casi de un siglo, pues apenas en el 2008, se considera oficialmente desmantelado. Pero, ¿el problema de fondo sobre la soberanía de Irlanda ya está solucionado?
Es negociación, o exterminio las políticas frente a la diferencia? Pues son aspectos que se repiten como en el caso de la ETA, los indígenas Bolivianos, las guerrillas colombianas, o los rebeldes chechenos, entre muchos mas ejemplos… y claro, a todos hay que tomarlos con un guante grueso y diferente, pero igual dentro de su contexto, todos esos conflictos Arden sin soluciones.
Parece que siempre la fuerza se impone, y el control logra que el establecimiento implante un orden, sin importar que hayan pasado por encima de personas asesinadas con balas, muertas de frío o asesinadas en la indiferencia de su protesta. 
Disculpas a quien vino a leer sobre cine y terminó leyendo apreciaciones políticas de quien escribe, pero fue una libertad tomada desde la premisa PulpMovies, “PORQUE EL CINE ES ALGO PERSONAL”
Fundido a negro…y final abierto.
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Gustavo Anaya.

3 comentarios:

Conejo 3-D dijo...

Me gustó! Que bueno haberte leído.
Me dan más ganas de verla.

Un bonito día.

Gustavo Anaya dijo...

ya podrás verla, maañana,. 6.30 pm, auditorio cámara de comercio de antioquia, invita Pulpmovies.

Conejo 3D dijo...

Gracias por tenerme en cuenta!! Pero me tocará dejar pasar esta oportunidad... pues a esa hora tengo que estar en otra parte. :(

Un abrazo.